Nuestro cerebro necesita luz solar. Hemos evolucionado con ciclos día-noche y nuestro ritmo circadiano se inicia con la salida del sol. Hemos sido animales diurnos. Y lo seguimos siendo.
La falta de luz solar está asociada a enfermedades autoinmunes. Uno de los factores de riesgo para el desarrollo de esclerosis múltiple es el área geográfica, aumentando la incidencia según nos alejamos del ecuador.
La luz del sol estimula también nuestro sistema inmune, participando en la maduración de las




